Han habido dos anuncios importantes la semana pasada en España, que en general la opinión pública los ha dejado pasar sin darles mayor importancia. El primero ha sido la intención del Gobierno Central de fijar por ley que el techo de gasto anual no se incremente más allá de lo previsión de crecimiento del PIB. El segundo es relativo a un plan para hacer emerger la economía sumergida.
Me sorprende que se hayan dejado en paso estas dos propuestas. La primera porque supone una renuncia expresa más de las propuestas de un gobierno progresista para afrontar la economía de un país. Una propuesta que choca frontalmente con una de las primeras medidas que realizo el equipo económico socialista cuando llego a la Moncloa, que fue la modificación de la ley de estabilidad para fijar el objetivo de déficit cero en el ciclo, y no anualmente como fijaba la ley aprobada por el Gobierno Aznar y Montoro. La argumentación era que el equilibrio era necesario, pero que la actuación del Estado en ocasiones podría ser necesaria para generar actividad y sustituir la falta de impulso privado por impulso público, y eso en ocasiones podría generar puntuales momentos de déficit del Estado, que se compensarian posteriormente mediante el equlibrio y superavit presupuestario mediante la retirada de los impulsos. O vulgarmente, la actuación de polítcas contraciclicas.
Bueno, pues la propuesta en cuestión, además de ser una enmiendad a la totalidad de esa primera actuación, es absolutamente incomprensible, por atar las manos a las Administraciones Públicas, fomentando en tiempos de crisis actuaciones pro-ciclicas, dado que si el nivel de gasto se ajusta al crecimiento del PIB, eso implica que en epocas de crisis y de ausencia de gasto privado, el público no lo sustituira, ahondando más la crisis.
Esta es la renuncia. Ahora las dos previsiones: la primera es que después de las elecciones municipales se anunciará una subida del IVA, probablemente para entrar en vigor en el año 2012. La segunda es que probablemente, dentro del plan de lucha contra el fraude, se produzca una rebaja de las cotizaciones sociales.
La primera y segunda previsión probablemente se intenten enlazar en el debate público: se sube el IVA para mantener los ingresos que faciliten la estabilidad del sistema de seguridad social y se bajan las cotizaciones sociales para fomentar la contratación legal. Lo cierto es que la subida del IVA tendrá dos objetivos: por un lado, armonizar con el IVA que hay en Europa, más alto que el español, al tiempo que fuerce un impulso del consumo, y por tanto, del PIB, mediante el adelanto de compras ante la previsión de la subida del impuesto, como paso en el año 2009. Así mismo, se reforzará la caja de cara al año 2012, donde la reducción del objetivo de déficit, ante una previsión de altas tasas de paro, sólo puede pasar por el aumento de ingresos.
La reducción de cotizaciones sociales, además de buscar que emerjan trabajadores sin contrato, intentara compensar en la mente del empresariado, especialmente el de la PYME, el efecto de la subida de IVA posterior. Probablemente tenga algún efecto, combinado con el adelanto del gasto, en la creación de empleo.
Y esto ocurrirá independientemente de si el resultado electoral es malo o bueno para el gobierno, puesto que ambos casos se podrá entender como un aval (en caso de un resultado razonable) o que no hay nada que perder ya (en caso de un resultado pésimo), además de que reforzará la imagen de reformador imparable que se esta impulsando desde la Presidencia de Gobierno.
Probablemente, estas medidas tomadas así podrían impulsar un crecimiento del PIB y del empleo al final de año, con un cierto impulso antes de campaña para el Partido Socialista. Otra cosa es lo que pasaría después de votar.
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