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domingo, 27 de marzo de 2011

Una renuncia y dos previsiones

Han habido dos anuncios importantes la semana pasada en España, que en general la opinión pública los ha dejado pasar sin darles mayor importancia. El primero ha sido la intención del Gobierno Central de fijar por ley que el techo de gasto anual no se incremente más allá de lo previsión de crecimiento del PIB. El segundo es relativo a un plan para hacer emerger la economía sumergida.

Me sorprende que se hayan dejado en paso estas dos propuestas. La primera porque supone una renuncia expresa más de las propuestas de un gobierno progresista para afrontar la economía de un país. Una propuesta que choca frontalmente con una de las primeras medidas que realizo el equipo económico socialista cuando llego a la Moncloa, que fue la modificación de la ley de estabilidad para fijar el objetivo de déficit cero en el ciclo, y no anualmente como fijaba la ley aprobada por el Gobierno Aznar y Montoro. La argumentación era que el equilibrio era necesario, pero que la actuación del Estado en ocasiones podría ser necesaria para generar actividad y sustituir la falta de impulso privado por impulso público, y eso en ocasiones podría generar puntuales momentos de déficit del Estado, que se compensarian posteriormente mediante el equlibrio y superavit presupuestario mediante la retirada de los impulsos. O vulgarmente, la actuación de polítcas contraciclicas.

Bueno, pues la propuesta en cuestión, además de ser una enmiendad a la totalidad de esa primera actuación, es absolutamente incomprensible, por atar las manos a las Administraciones Públicas, fomentando en tiempos de crisis actuaciones pro-ciclicas, dado que si el nivel de gasto se ajusta al crecimiento del PIB, eso implica que en epocas de crisis y de ausencia de gasto privado, el público no lo sustituira, ahondando más la crisis.

Esta es la renuncia. Ahora las dos previsiones: la primera es que después de las elecciones municipales se anunciará una subida del IVA, probablemente para entrar en vigor en el año 2012. La segunda es que probablemente, dentro del plan de lucha contra el fraude, se produzca una rebaja de las cotizaciones sociales.

La primera y segunda previsión probablemente se intenten enlazar en el debate público: se sube el IVA para mantener los ingresos que faciliten la estabilidad del sistema de seguridad social y se bajan las cotizaciones sociales para fomentar la contratación legal. Lo cierto es que la subida del IVA tendrá dos objetivos: por un lado, armonizar con el IVA que hay en Europa, más alto que el español, al tiempo que fuerce un impulso del consumo, y por tanto, del PIB, mediante el adelanto de compras ante la previsión de la subida del impuesto, como paso en el año 2009. Así mismo, se reforzará la caja de cara al año 2012, donde la reducción del objetivo de déficit, ante una previsión de altas tasas de paro, sólo puede pasar por el aumento de ingresos.

La reducción de cotizaciones sociales, además de buscar que emerjan trabajadores sin contrato, intentara compensar en la mente del empresariado, especialmente el de la PYME, el efecto de la subida de IVA posterior. Probablemente tenga algún efecto, combinado con el adelanto del gasto, en la creación de empleo.

Y esto ocurrirá independientemente de si el resultado electoral es malo o bueno para el gobierno, puesto que ambos casos se podrá entender como un aval (en caso de un resultado razonable) o que no hay nada que perder ya (en caso de un resultado pésimo), además de que reforzará la imagen de reformador imparable que se esta impulsando desde la Presidencia de Gobierno.

Probablemente, estas medidas tomadas así podrían impulsar un crecimiento del PIB y del empleo al final de año, con un cierto impulso antes de campaña para el Partido Socialista. Otra cosa es lo que pasaría después de votar.

domingo, 13 de marzo de 2011

Tsunami

Un terremoto como el que ha ocurrido en Japón es una desgracia para la humanidad. No solamente por las personas desaparecidas y las condiciones de vida perdidas en el país que sufre esa catastrofe, sino que, además, este golpe es especialmente duro por ser Japón quien lo ha sufrido y por el momento económico en el cual se produce.

Japón es el país con la administración más endeudada del mundo, un país bastante envejecido y con una dificil capacidad de generar recursos para afrontar un shock exterior como el que acaba de sufrir. Es decir, para recuperarse de este golpe va a requerir necesidades financieras exteriores en un momento en que la mayor parte del mundo desarrollado está buscando refinanciar parte de sus programas de deuda, publica y privada. Con lo cual no sería extraño ver que colocar deuda (cualquier deuda) fuera mucho más caro y por tanto, lo más probable es que se sufran tensiones en este sentido.

Pero no es el único problema. El maremoto se ha llevado por delante una de las centrales nucleares que abastecen de energía a Japón. Quiza algunos no lo sepan, pero el archipielago nipón es un autentico vampiro de energía, y si, como ha ocurrido ahora, pierde alguna de sus fuentes de autogeneración, para mantener la actividad tendrá que tirar de fuentes alternativas, y la que más a mano está, lógicamente, es el petroleo. En un momento en que la guerra civil libia parece alargarse, y con ella, los precios altos de los productos derivados del crudo, otro tirón de la demanda para sustituir a la central nuclear dañada, va a suponer más tensiones inflacionistas sobre la economía europea y un sostenimiento de precios altos del petroleo durante un plazo mayor.

Es decir, mayor inflación, con un Banco Central Europeo en una senda alcista de tipos de interés, mayores gastos improductivos, en forma de interés de deuda, para todos los paises desarrollados, detrayendolos de gastos que generen mayor dinamismo ecónomico. Parece que el tsunami económico va a ser más importante que el tsunami físico que creo el terremoto que ha sufrido Japón, a no ser que se obligue a aumentar la producción preventivamente a los productores de petroleo y que la reconstrucción de esta parte de Japón sea financiada fuera de los mercados de deuda globales, vía Banco Mundial u otras instituciones. Entonces, quizá podríamos evitar un parón en la recuperación del año 2011.

sábado, 5 de marzo de 2011

Un poco de sentido común

A veces hay que escribir cosas que, por su sentido común, no sería necesario escribir. Sin embargo, no queda otro remedio.

La política es servicio público. La política no es una profesión. Y desde luego lo que no es un circo donde los payasos tontos se tirán tartas a la cara.

Algunos estamos más que hartos de personajes que, en la pretensión de representar a todos o quiza solamente a una parte, han transformado nuestra vida pública en una pretensión del club de la comedia, donde la chorrada y la ocurrencia son más importantes que un argumento, que un analísis detallado de una situación, con una posterior propuesta de solución soportada sobre una base ideológica. Estamos ante una vacuidad que da vertigo.

No es un problema de España. Es un problema internacional, la política y cualquier servicio público, sea ofrecida desde una perspectiva gubernamental o desde una perspectiva privada, se va transformando en una mascarada, donde es más importante la apariencia de actuación que la praxis en sí.

Es nuestro deber ciudadano denunciar ese tipo de personas, que a la larga, sólo producen daño a la convivencia. Es momento de reclamar que la política, la economía, la convivencia sean cuestiones de más p menos pensadas reflexiones y actuaciones, con base ideológica y menos personalismos. Y si eso supone que sean aburridas, que lo sean.

Reclamemos que nuestras democracias no se conviertan en un pasquin de prensa rosa y que las páginas que leemos no acaben convirtiéndose en puros tabloides. Reclamemos no ser tratados como débiles mentales, porque los ciudadanos del mundo no lo somos.